Es bien sabido que con el buen tiempo todos nos sentimos mejor, más activos y con muchas más ganas de disfrutar de ese incremento de horas de luz.
Esa necesidad de actividad, también revierte en un mayor flujo de solicitudes de obras.
En muchos casos son obras de interior: pintura, reforma de baños, reformas de cocinas, sustitución de suelos, etc. 
Y en otros casos, los menos quizá: Pintura de fachadas, Reforma detejados, aceras... Todas estas obras de exterior, que en tiempo de lluvias se hacen complicadas. Por esa razón aprovecho para recordar a los propietarios y/o inquilinos, las ventajas de realizar las obras en su optimo tiempo. 
Cuando llueve, todos nos acordamos de aquella gotera que nos está dañando la pared y el techo, pero cuando está bueno, nos acordamos del jardín, de renovar el baño, de esos muebles de cocina tan bonitos, del suelo del salón, que al recibir más luz se aprecia lo desgastado que está. Todo eso está muy bien, pero recordemos una cosa:
Las casas se empiezan por los cimientos, pero se acaban por el tejado.
Manolo Almeida.
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