Publicado: 29 de Abril de 2013

Fallece en el acto una mujer al caerle sobre la cabeza parte de una fachada en García Conde La víctima, de 49 años y natural de Pola de Siero, volvía con su madre de dar una vuelta por el Fontán cuando una cenefa de ladrillo y cemento de más de 20 kilos se desprendió de un edificio 29.04.2013 | 14:29

Primeros instantes tras en suceso | Autor: Miki López / JC MARTÍNEZ

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E. VÉLEZ «Veníamos del rastro, pasamos por aquí, algo cayó del cielo y cuando miré ella estaba en el suelo». La madre de María del Carmen Vilar Arias relataba ayer con entereza el fallecimiento de su hija. Una cenefa decorativa de más de veinte kilos de la fachada del número 9 de Alcalde García Conde se desprendió en torno a las 12.45 horas justo cuando ambas estaban debajo. El recrecido de ladrillo y cemento del edificio se desplomó desde un tercer piso e impactó en la cabeza de la víctima, de 49 años, que perdió la vida al instante. Los médicos de Protección Civil no pudieron hacer nada pese a que la atendieron minutos después del accidente y le practicaron un masaje cardiaco. La ambulancia del 112 estaba estacionada a escasos metros del lugar del siniestro para atender las urgencias de la Preba de la sidra de Gascona.

Conmocionada por la tragedia, la madre de la fallecida se dio cuenta de que una de las mangas de su anorak estaba rota. Los cascotes de la fachada le habían rasgado la tela sin llegar a herirla. Dos de sus hijas acudieron a Alcalde García Conde para arroparla e intentar conocer las causas de la muerte de su hermana.

Natural de Pola de Siero, hija de policía, casada y sin hijos, María del Carmen había decidido pasar la mañana con su madre. Su marido estaba en Francia desde hacía días por cuestiones laborales y, avisado por la familia, regresó a toda prisa. Iban a celebrar el 50.º cumpleaños de la fallecida en mayo. «Estaba en lo mejor de la vida», comentaba la madre en la calle.

Otro hermano se fundió en un abrazo con la familia y alzó la vista al edificio. Clajavascript:cargarFckEditor('pTexto');mó por una revisión urbanística urgente en la ciudad. No podía creer lo que había pasado. Mientras, Bomberos de Oviedo retiraban el cadáver de la vía pública para llevarlo a la morgue. El forense debe certificar las causas del fallecimiento en las próximas horas.

Los recrecidos decorativos están adheridos a la fachada sólo con mortero

Uno de los dos carriles de la calle Alcalde García Conde permaneció cortado ayer durante más de diez horas. El levantamiento del cuerpo de la víctima, la retirada de los escombros y el montaje de un andamio protector en el número 9 requirieron la coordinación de todos los agentes movilizados: Policía Nacional, Policía Local, Bomberos de Oviedo y Protección Civil.

Montados en una grúa, los Bomberos subieron a la altura del tercer piso del edificio para revisar el estado del resto de la cenefa que estaba adherida a esa planta de la fachada. El adorno se cayó sin esfuerzo con un suave golpe de pico. El ingeniero municipal, Ignacio Ruiz Latierro, también montó en la autoescalera para examinar los materiales de la construcción. Según explicó, todos los salientes decorativos del inmueble, edificado en los años sesenta, estaban «pegados» a la fachada con mortero.

El teniente de alcalde, Jaime Reinares, y el concejal de Seguridad Ciudadana, Gerardo Antuña, acudieron al lugar del accidente para tomar decisiones sobre el terreno. Esa misma tarde, los técnicos municipales montaron una estructura de red en los bajos del edificio con espacio para el portal, los negocios colindantes y el tránsito peatonal. Además, hoy retirarán todas las cenefas de la fachada ante el riesgo de nuevos desprendimientos.

La responsabilidad por este tipo de accidentes recae en principio sobre la comunidad de propietarios, señalaron fuentes municipales. Por el momento, se desconoce si el inmueble había pasado la ITE (inspección técnica de edificios), que incluye tanto la fachada como los elementos estructurales. Existe un vacío legal al respecto porque la ley estatal que regula esa inspección aún no ha sido desarrollada a nivel regional, por lo que prácticamente ninguna autonomía ni municipio lo establecen como obligación.

En la calle, la noticia del fallecimiento de María del Carmen Vilar corrió como la pólvora. Decenas de personas que asistían a la Preba de la sidra bajaron de Gascona alertados por el ruido de las sirenas. «Hay una posibilidad entre un millón de que te pase algo así», «Yo había pasado por allí cinco minutos antes» o «No hay derecho a morir de esa forma» fueron algunos de los comentarios más repetidos en el entorno, ahora andamiado.

FUENTE: LA NUEVA ESPAÑA http://www.lne.es/