Publicado: 15 de Enero de 2014

Varios encapuchados atacan al empresario Victorino Alonso y hieren a su "número dos" Un grupo de desconocidos asalta en Degaña al industrial, que logra zafarse y escapar - El directivo Gerardo Biaín sufrió la fractura de un brazo 15.01.2014 | 01:36

Victorino Alonso y Gerardo Biaín, en una imagen de archivo.

Cerredo (Degaña), Pepe RODRÍGUEZ Gerardo Biaín, el apoderado de Unión Minera del Norte (Uminsa) y "número dos" de la organización empresarial encabezada por el industrial leonés Victorino Alonso, recibió una paliza ayer en las instalaciones que la empresa tiene en Cerredo (Degaña) y que está en proceso de liquidación. Biaín recibió de varios encapuchados diversos golpes que le provocaron numerosas contusiones y traumatismos por todo el cuerpo. De resultas del ataque quedó con un brazo roto.

Según testigos presenciales, varios encapuchados con barras metálicas y palos se acercaron a la una de la tarde a las viejas instalaciones de Coto Cortés. En una de las oficinas se encontraban tanto Victorino Alonso como Gerardo Biaín. Estaban en compañía de varios facultativos de la mina. Iban a comenzar una visita al interior de la explotación. De hecho, Alonso estaba con el traje de mina puesto.

Pero los asaltantes no le hicieron herida alguna. De alguna forma, el empresario leonés pudo zafarse del intento de agresión y escapó. Pero su número dos no tuvo tanta suerte. Tras la agresión, llegaron al poco tiempo las fuerzas del orden, pero ya no pudieron detener a los encapuchados. Biaín fue trasladado de forma inmediata, en ambulancia, al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), para ser tratado. A última hora de la tarde de ayer, aún estaba en su servicio de urgencias. La Guardia Civil montó un dispositivo de control de vehículos. Pero no lo hizo en Cerredo, sino en Caboalles (León), lo que puede aportar alguna pista sobre la línea de investigación.

El ambiente estaba caldeado ya desde la mañana ayer en Cerredo. Victorino Alonso no se acercaba por la explotación degañesa desde que el conflicto minero alcanzara un punto, que parece de no retorno, en el año 2012. Desde entonces los mineros han convertido a Alonso en su enemigo público número uno debido a los impagos de las nóminas, a los consecutivos expedientes de regulación de empleo (ERE) y, por último, al inicio del proceso de administración concursal y la liquidación de la empresa Coto Minero Cantábrico (CMC) que se realizó de forma voluntaria desde la empresa, clave en la economía local.

Ayer Alonso decidió acudir a la mina y sin seguridad privada que le protegiese. Los voladores alertaron a la población de Cerredo de que algo pasaba en la explotación que fuera sustento principal y casi único del municipio.

La situación en esas instalaciones es complicada. Ahora mismo conviven CMC y Uminsa, la primera de ellas arrebatada al empresario leonés por el proceso de liquidación, pero la segunda aún en su poder. Por eso tuvieron que utilizar las instalaciones de la antigua Coto Cortés, porque son las que les corresponden a Uminsa, y no las nuevas instalaciones de oficinas, que pertenecen a CMC. Este hecho pudo facilitar que los encapuchados entraran sin ser vistos pues, aunque hay guardas jurados, éstos suelen estar cerca del edificio nuevo. Los mineros y el pueblo de Cerredo cerraron filas ayer y nadie manifestaba tener conocimiento ni detalle alguno de lo sucedido. Sin embargo, sí que algunos vecinos entraron a valorar la actitud del empresario y de su "número dos" al calificar de "temeridad" e, incluso, de "provocación" su presencia en las instalaciones mineras en pleno conflicto con los trabajadores de Degaña. El servicio de prensa del grupo Alonso declinó hacer ningún tipo de declaración oficial con respecto a lo sucedido.

Representantes sindicales de los mineros sí que entraron a valorar el incidente para condenar cualquier tipo de acto violento. Luis Manuel Fernández, del sindicato USO y del comité de empresa de Coto Minero del Cantábrico, aseguró: "Nosotros, por supuesto, condenamos este tipo de actos. La violencia no lleva a ningún sitio y la solución no es ésta. De todos es sabido que la gente está muy enfadada con Victorino Alonso y que la situación es desesperada. Hay gente que lo está pasando muy mal".

fuente: la nueva españa